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May 2017
Opiniones

La insoportable mediocridad de tener pantallas con diferentes DPI en Windows

es un poco de desahogo rfogeril.

Mucha gente tiene la configuración de su Windows con dos pantallas. Los jodíos developers y los jodíos pintamonas porque es mejor, pero también hay otros que tienen su portátil con una pantalla externa, por eso de cuanto más grande, mejor.

O simplemente porque ellos lo valen.

O porque les sale de ahí.

El tema está en que a veces, con dos pantallas, es un poco complicado manejarte con los iconos, porque unas veces están en una, otras en otra y a veces entre tanto trasiego va y se te pierde alguno, que estar, estálo, pero verlo no lo veello.

Y si el ordenador te entra en suspensión, apaga y vámonos, porque a poco que sea lento uno de los monitores a reaccionar, hasta la barra de tareas termina en cualquier sitio. Ojo, que en MAC también pasa, pero menos, de hecho tengo tres monitores idénticos, dos enchufados a Windows y uno a mi iMAC del 2011, y mientras que en Windows siempre estoy moviendo ventanas, en MAC no suele pasarme muy a menudo.

Las cosas son un poco más complicadas cuando los monitores tiene diferentes DPI, sobre todo si uno de los monitores es de los normales, es decir, de los que tienen 96 DPI de toda la vida.

Windows 8.0 lo intentó y falló. Windows 8.1 lo volvió a intentar y volvió a fallar, aunque menos, y Windows 10 sigue intentándolo y fallando, aunque menos. De hecho en Windows 10 es casi, pero solo casi, aceptable.

El mayor problema viene cuando tus dos monitores no son “doble/nada”. Es decir, que la resolución no es un x2 o un x4 una de otra. O sea, que uno tenga 1024 píxeles y el otro, 2048.

(Si os fijáis, cuando se dice 2K, 3K, 4K, las resoluciones no son múltiplos completos de la original, si no que son un poco de aquella manera, y es de donde vienen todos los problemas).

Windows, para solucionar eso, te permite que los monitores soporten DPI por software que sean 1/4 de múltiplo. Es decir, si tu monitor principal, digamos, tiene una resolución lógica del 100%, Windows te dejar que le pongas a los otros 125%, 150%, 175% y 200%, de manera que el tamaño real de lo que ves en la pantalla sea más o menos el mismo.

De esta manera te evitas tener en una pantalla el texto y los iconos que apenas se ven, y en otra de tamaño gigantesco, con todas sus variaciones. El problema… bueno, el problema os lo cuento luego.

Apple lo soluciona de otra forma. O más bien no lo soluciona. En un momento dado implementaron los modos HiDPI, que son x2, y si te gusta bien y si no, también. Encima, para equipos antiguos como el mío (mediados del 2011) vienen capados por definición. Existen utilidades que te permiten activarlos, como la aplicación ResolutionTab, que tiene su cosa.

El problema viene cuando tu monitor secundario no es x2, sino que es x3… Si si lo pones a tu resolución nativa, tienes que usar lupa para ver la pantalla, y si usas un modo HiDPI… bueno, puedes usar el monitor secundario de tu MAC desde el sofá.

Por ejemplo, mi iMAC tiene un panel nativo de 2560×1440, y mi monitor secundario de 3840×2160. Si pongo el secundario a esos 4K, apenas puedo ver lo que aparece en pantalla. Tengo pues dos opciones, ponerlo a 2560×1440, que es como lo tengo ahora, o forzar un HiDPI a 1920×1080… En este último caso las cosas se ven demasiado grandes (aunque acojonantemente nítidas), eso sin comparta con el monitor nativo.

Conforme lo tengo ahora, el panel principal se ve bastante mal, sobre todo el texto, y el secundario algo mejor, pero no mucho ya que no es la resolución nativa del mismo.

Esto de las resoluciones lo arregla mejor Microsoft con sus resoluciones partías. De hecho, en el iMAC, Windows me permite tener los dos monitores a su resolución nativa pero el secundario con un 150% de DPI virtuales y ambos paneles se ven sensiblemente mejor que en MAC.

Y ese es el problema de Windows. Si lo comparamos con mi iMAC se ve mejor, pero eso se debe a la marcada mierdosidad del renderizado de texto de Apple. Pero en otros equipos el contraste puede ser increíble.

En mi Thinkpad, cuya pantalla nativa es 3K, y el monitor 4K, el resultado tampoco es óptimo pero se puede aguantar. Ambas pantallas se ven un poco dibujo animado, pero es que en el ordenador del trabajo es increíble lo mal que queda mi pantalla 4K ejecutando Visual Studio u Outlook.

En el monitor de 96 DPI las cosas se ven como siempre se han visto, justitas para no empezar a gomitar, y en el de 4K… también justitas, y también para no empezar a gomitar porque si bien la resolución es correcta, muchas ventanas se ven como si fueran dibujos animados (el editor de Visual Studio, por ejemplo) y el Outlook se ve borroso. Sí, borroso en una pantalla de 4K.

Le preguntas a Microsoft por qué, porque yo no tengo ni puta idea.

Peeeeero… Bueno, os cuento como descubrí esto. (Sí, soy bastante kabronoso como para haceros leer todo esto).

Resulta que en el chat de Slack de Wintablet me puse a comparar el uso de memoria de Edge y Chrome abriendo Gmail, Inoreader y el propio Slack (y eso da para otra entrada). En el curro, aprovechando un inciso, así que la configuración entre monitores no podía ser más dispar: uno de 4K y el otro de 96 DPI.

Siempre he tenido el monitor de 96 DPI como principal, así que antes de pulsar Win+W para iniciar la captura de pantalla pertinente, me tenía que mover la ventana al monitor primario, porque la tinta de Windows 10 solo captura el monitor principal y, la verdad, pese a verse como en dibujos animados, la diferencia entre el monitor 4K y el otro es evidente.

Así que me dije pues me paso a principal el monitor 4K, trasteo y luego vuelvo como lo tenía antes. Pero se me olvidó cuando volví a seguir con el curro, y apagué el ordenador sin más (muchas veces, si estoy haciendo algo complejo, lo hiberno, pero en este caso lo apagué).

Al día siguiente, todavía durmiendo, lo enciendo y después de todo el paripé matinal (desbloquear los discos con BitLocker, tomarme el café, etc.), abrí Visual Studio…

¿Comorrrrrrr?

Casi me caigo de la silla.

Porque, señores:

¡¡¡Aquello se veía de la hostia!!! 

 

Decir que se veía bien es poco. Una nitidez, una calidad increíble. De hecho una calidad 4K a un tamaño de texto e iconos normal. Lo que debía ser y yo no había visto hasta ahora si no era en un MAC Retina, y ni así. Todavía mejor. Simplemente hay que verlo para creerlo. También hay que decir que la calidad de lo mostrado en la pantalla a 96 DPI (ahora secundaria), da puta pena de lo horrible que es, incluso peor que mi iMAC no Retina… Pero la otra se ve taaaan bien, que así se queda.

Para terminar, cuando llegué a casa, hice lo mismo con el Thinkpad y, bueno, aquí las diferencias en origen no eran tan marcadas, pero también se ve mejor, y encima a 60Hz y no a 30Hz como en el curro.

Así que ya sabéis, para una mejor visualización poned como principal el de mayor resolución y reiniciar, sobre todo reiniciar.

RFOG dixit. Sed buenos y comeos toda la cena.

Por RFOG | 2 Comentarios | Enlaza esta entrada

2 Comentarios

Enviado el 26/05/2017 a las 19:48 | Permalink

Lo de los monitores con diferentes resoluciones, sobretodo con diferencias tremendas, como en mi caso… es un desastre.

Yo no puedo poner como principal el de mayor resolución porque… ayyy el de mayor resolución (3200×1800) es el del portátil que son 13″ y prefiero trabajar como principal con las 22″ (1680×1050) ó 24″ (1920 x 1080) según donde esté del monitor externo.

Últimamente de hecho, suelo trabajar sólo con el monitor y no utilizo la segunda pantalla porque de vez en cuando se vuelve loco y me sale todo a tamaño gigante o minúsculo, dependiendo de si suspendes y despiertas o de si desconectas y vuelves a conectar.

Otro mal típico es cuando conectas a proyectores para hacer una presentación, es una lotería. Unas veces va, otras no, otras tienes que hacer inventos con la resolución para que el proyector acepte la imagen, pero entonces en el portátil lo ves todo fatal…

Sinceramente. Para un equipo de trabajo que vas a conectar a otros, me quedo con menos resolución y pantalla mate… ¡qué les den a las pantallas de portátil glossy

Supongo que un caso como el tuyo donde el monitor externo es el que tiene mayor resolución, es más fácil.

Para que veáis lo gracioso que resulta, os pongo la imagen donde sale a escala la “superficie” del portátil y del monitor externo. En este caso el de 22″ que he comentado arriba. Identificado como 1 está el Dell XPS 13 y como 2 mi monitor Samsung de 22″

    Quique
    Enviado el 30/05/2017 a las 00:04 | Permalink

    En mi caso, el monitor de mi notebook siempre ha sido mi monitor principal y, casualmente, también el de mayor resolución. Supongo que por ello nunca tuve problemas.
    Pero cuando lo conecto a un monitor externo más grande debo decir que ese monitor externo pasa a ser el que uso cómo principal. Es decir, una cosa es que para Windows el monitor de la notebook sea el principal y otra cosa es aquel con el que yo este trabajando en un momento dado.
    De hecho, no entiendo para qué habría que esforzarse en tratar de que la computadora tome como monitor principal a aquél que yo estoy utilizando como tal.

    Por otro lado, coincido en que los proyectores siempre representan una experiencia agridulce para mí, por expresarlo elegantemente. Casi siempre es un dolor de cabezas configurarlo. Debo decir, eso sí, que los nuevos proyectores con entrada HDMI es más probable que se configuren automáticamente y con mínimos problemas.

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