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Nov 2012
AnálisisModern UISoftware

Windows 8 según Quique

La reimaginación de Windows 8 es polémica. Muchos creen que esta tan optimizado para pequeñas tabletas táctiles que le termina dando las espaldas a las computadoras de escritorios tradicionales. Es un tema interesante porque una de las cosas que se puede hacer con una wintablet al llegar a la casa o el trabajo es conectarla a un enorme monitor, un gran teclado y un ergonómico mouse y obtener, de este modo, una productiva y cómoda PC de escritorio tradicional. No es difícil, una wintablet es una PC+, es parte de su ADN.

Así que, ¿cómo se desempeña Windows 8 en una gran pantalla no-táctil con un teclado y mouse tradicional? Windows 8 ha llegado a mi manos, puedo probarlo y tratar de responder a esta pregunta. En proceso, también los invito a conocer mi experiencia con Windows 8.

WINDOWS 8

Aunque la evaluación se realiza en una PC+ “exuberante” (4 núcleos, 8 Gb RAM, etc.), la realidad es que la fuerte optimización de Windows 8 también contribuye a un funcionamiento fluido y en muchas cosas instantáneo. Se nota que Windows 8 esta muy optimizado y que se ha logrado hacer un buen trabajo con los drivers para que el hardware y el software funcionen como uno. Esa optimización se ve reflejado en la interfaz de usuario. La eliminación de transparencias, animaciones y otros chiches no hacen otra cosa que contribuir a que la computadora valla más rápido.

INSTALACIÓN

La configuración inicial es muy rápida y sencilla. Cuando compramos una nueva computadora o instalamos un nuevo sistema generalmente perdemos mucho tiempo mientras se instalan los archivos y se configuran las cosas. Generalmente se pasan a través de varias pantallas donde se eligen opciones como el idioma, país, preferencias del teclado, cuentas de usuario, etc.

Esta vez fue más sencillo y rápido que nunca. El sistema ya sabía que vivía en Argentina y fue todo mucho más fácil al introducir el nombre de usuario y contraseña de Hotmail. Básicamente, al cabo de unos minutos ya estaba con la computadora plenamente funcional, con todo mi calendario, correo, Facebook, etc. Y esto a pesar de que mi conexión a internet era muy lenta. Eso sí, por su lentitud esta vez no pude bajar los updates y demás cosas, que quedaran para otro día. En cualquier caso, todo indica que apenas tenga una conexión constante se bajaran e instalaran sin que uno se de cuenta.

La instalación no termina aquí. Lo siguiente que hice fue conectar un disco duro externo con un backup con toda la información que necesitaba. Windows 8 reconoció en unos pocos segundos la unidad y me mostró un cuadro para abrirlo. Eso hice y me apareció el explorador de archivos de toda la vida. Arrastre y tire la música en la carpeta de Música. Arrastre y tire las fotos en la carpeta de Fotos. Arrastre y tire los vídeos en la carpeta de Vídeos y arrastre y tire los documentos en la carpeta Documentos. No fue necesario esperar a que termine de copiar y pegar una cosa para realizar la siguiente acción porque Windows 8 permite poner «en cola» los diferentes procedimientos de copiado y pegado. Característica que ahorro mucho tiempo.

Luego instale Office 2010 y el ultra viejo PageMaker 7.0. Es bueno saber que en ambos casos funcionan exactamente igual que siempre.

Mientras sucedía todo esto Skydrive comenzó a bajar mis documentos de trabajo. Aunque lamentablemente luego perdí mi conexión a Internet y no pude continuar con esta tarea. Es un problema crónico que sufro donde vivo.

Lo último que falto fue conectar una vieja impresora multifunción familiar HP PSC 1210. Rápidamente estaba lista para usarse. Lo mismo puedo decir de la conexión del teclado, el mouse y el monitor. La PC simplemente los detecta, configura y comienzan a funcionar.

Nunca tuve una computadora que tan rápida y fácilmente estuviera lista para su uso. Y con esto incluyo la música, fotos, vídeos, documentos, programas, periféricos, mail, redes sociales, etc.

DESCUBRIENDO MODERN UI: SIMPLICIDAD EXTREMA

Una de las cosas más polémicas de Windows 8 es su nueva metáfora de baldosas y mosaicos de estilo internacional llamada «Mosaic» o «Modern UI». Muchas personas puede creer que será traumatico tirar por la borda la metáfora de ventanas y escritorios utilizados desde Windows 95, la Macintosh 128 Kb y la Xerox Star para aprender algo radicalmente nuevo. Algo nuevo que, para colmo, no parecía ser necesariamente superador de todo lo antiguo.

Por suerte la realidad es gratamente diferente. En primer lugar, las ventanas y el escritorio tradicional siguen allí. Por otro lado, Modern UI esconce toda la complejidad por lo que son muy pocas las cosas que hay que aprender. Muchas de las cuales se pueden hacer intuitivamente. Es la interfaz de usuario más simple que he conocido. Sólo superada por el viejo DOS. Y casi todo se hace apuntando y haciendo clic. No hay que hacer doble clic, no hay que buscar donde están los menús, no hay ventanas, etc. Se ha eliminado todo lo «innecesario». Alguno podría sostener, con razón, que quietaron demasiadas cosas, pero todo sea en post de la «simplicidad extrema». Cualquiera que haya aprendido a usar un viejo Windows descubre a los pocos minutos que todos es mucho más fácil y simple, y no a la inversa.

La realidad es que Modern UI no abarca todo lo que pudiera o debiera abarcar. Sólo abarca la nueva pantalla de inicio (que remplaza al botón de Inicio) y a algunas aplicaciones. Además, incorpora dos barras desplegables en cada lateral. Todo lo demás sigue siendo el Windows 7 de toda la vida.
En la pantalla de inició tenemos varios mosaicos y es realmente agradable descubrir que algunos (calendario, mail, etc.) ya estaban configurados con mi información personal.

Entre lo positivo a destacar se encuentra. Primero que nada, los grandes mosaicos interactivos. En una única pantalla va apareciendo y actualizándose en tiempo real toda la información importante. Y casi todo está a un clic de distancia. Hay un gran mosaico que muestra la información relevante del calendario, otro que muestra la información relevante de los contactos y redes sociales. Otro muestra los últimos mail. Etcétera. Por si alguien tiene la duda, hay un enorme mosaico en la parte inferior izquierda que permite acceder al escritorio tradicional de Windows 7.

Tenemos un mosaico para Internet Explorer, otro para Skype, un tercero para Bing. Tenemos un gran mosaico para la música, otro para las fotos y un tercero para los vídeos. También tenemos mosaicos para juegos y un gran mosaico para cada aplicación instalada: Word, Excel, PowerPoint, PageMaker, etc.
Los mosaicos se organizan en columnas más o menos arbitrarias que disfrutan de una razonable separación entre ellas. Existe mucho espacio sin nada separando las columnas entre sí y de los bordes. Este espacio inutilizado contribuye a trasmitir orden y tranquilidad. Uno no se siente aturdido en ningún momento.

Como se ve, los mosaicos no sólo cumplen la función de grandes y bellos iconos de aplicaciones y servicios. Son interactivos y proporcionan información. Esto permite que en la misma pantalla uno vea todo lo importante que esta sucediendo, como eventos del calendario, nuevos mail, la canción que se esta escuchando, etc. Esto permite tener un buen conocimiento de toda la situación y ahorra muchos clic del mouse. Solo se entra a una aplicación o servicio cuando es imprescindible.

Gracias a esta nueva concepción tampoco se necesita una barra de tareas que muestre las aplicaciones abiertas. Es posible simplemente ir al menú de Inicio y hacer clic en el mosaico que se desea para regresar a donde se estaba trabajando. No importa si la aplicación estaba abierta con un documento o se esta iniciando por primera vez. No importa cuántas aplicaciones y documentos tenga abiertas, no he sentido que se ralentice el sistema. Es como si no existiera un límite físico. Al igual que con iOS, uno deja de prestar atención a esto y van quedando abiertas las aplicaciones. En Windows 8 parece que la totalidad de los recursos se estuvieran destinando a la aplicación que se esta utilizando en ese preciso momento. El resto de las aplicaciones parecen quedar en un estado de hibernación que no consume recursos.

No queda todo allí, si estamos en la pantalla Inicio y comenzamos a escribir instantáneamente nos muestra un buscador con la información (aplicaciones, documentos, música, etc.) que coincide con lo que escribimos. Es instantáneo. Es el concepto de «sólo comienza a escribir» de WebOS. Sólo un detalle, la busqueda esta ordenada por conceptos: aplicaciones, documentos, etc. Los resultados muestran automáticamente las aplicaciones que coinciden con la búsqueda, si se desean ver los documentos es necesario hacer clic en el gran botón de la columna derecha destinado a los documentos.

Así que la pantalla de Inicio con sus grandes mosaicos ordenados en diversas columnas remplaza al viejo menú inicio, al viejo y desordenado escritorio, la vieja y siempre congestionada barra de estado, la vieja barra de tareas con las aplicaciones y documentos abiertas y al viejo buscador. Y a pesar de ello todo esto se logra con unos pocos mosaicos interactivos y el «sólo comienza a escribir» con el teclado.
Otro cambio son las aplicaciones Modern UI que abordaré más adelante. Por ahora sólo hay que decir que ocupan toda la pantalla, siempre y sin excepción. No hay ventanas. No hay iconos de maximizar y minimizar. No hay botón de cerrar. No hay escritorio. No hay superposición entre ventanas. No hay que lidiar sobre qué ventana esta arriba o debajo de qué. Todo eso es pasado… en parte. Lo cual obviamente contribuye a que todo sea extremadamente simple.

Un cuarto o quinto cambio, ya no sé por dónde va mi cuenta, es el «clic derecho» o «dedo sostenido». En una vieja aplicación de Windows se suele tener una barra de menú y/o iconos en la parte superior. Además se cuenta con un menú contextual que se accede al hacer clic derecho o presionar con el dedo durante más de un segundo.

Si queremos hacer algo con varios objetos simultáneamente es necesario seleccionarlos previamente. Primero debíamos arrastrar el mouse hasta seleccionar todos los iconos que queríamos, o había que hacer clic sobre los objetos de interés manteniendo presionados las teclas Control o Shift (y no se nos ocurra dejar de pulsar la tecla antes de tiempo porque había que volver a empezar). Con el stylus o dedo era todo mucho más complicado si se querían elegir más de una cosa. Por suerte, todo esto es parte del pasado en Modern UI. Ahora el menú, la barra de iconos y el menú contextual tradicionales han desaparecido. En general uno tiene ante sí la pantalla con toda la información y ningún menú o icono ocupando espacio, molestando y distrayendo.

No se fueron muy lejos. Simplemente están a un clic derecho de distancia. Cuando queremos seleccionar un mosaico simplemente hacemos clic derecho sobre él y nos aparecerá en la parte inferior de la pantalla una enorme barra de menús e iconos que nos permiten modificar cosas del mosaico, como borrarlo o cambiar su tamaño.

Si queremos seleccionar un segundo mosaico simplemente tenemos que hacer clic derecho sobre el mismo. La barra de menús e iconos contextual se adaptará teniendo en cuenta que ahora son dos los mosaicos seleccionados.

Podemos seleccionar tantas cosas como queramos siguiendo esta simple técnica: clic derecho, clic derecho y clic derecho. No es necesario arrastrar y soltar. No es necesario tener otra tecla presionada simultáneamente. No es necesario ver si la opción que buscamos esta en el menú principal, en la barra de iconos o en el menú contextual. No es necesario ver si el menú contextual aparecerá arriba o abajo, a la izquierda o a la derecha de donde hicimos clic.

Esto funciona con todo. Si entra a la aplicación de música puede ir a canciones y comenzar a hacer clic derecho en cada canción que quiere seleccionar y hacer clic en la barra de menú-iconos que aparece debajo de la pantalla para reproducir esas canciones, o borrarlas, o cualquier otra cosa que quiera hacer.

También cambian los cuadros de diálogos. Ya no son unas pequeñas ventanas que se superpone a lo anterior. Ya no tiene una barra de título. Tampoco tiene un botón de cerrar en la esquina superior izquierda. Menos que menos se pueden arrastrar y tirar.El cuadro de diálogo continúa existiendo pero es un rectángulo que ocupa todo el ancho de la pantalla. Es inconfundible. Y sólo se puede operar con él y nada más. No es posible hacer clic en cualquier otro lugar de la pantalla por error. Obviamente, aparecen los botones de Aceptar y Cancelar.

Toda esta simplificación te hace repensar sobre el complejo mundo de escritorios y ventanas en que vivíamos sin darnos cuentas. Es verdad que hay que aprender una nueva metáfora pero es comparativamente tan simple que en cuestión de minutos uno comienza a pensar «pero esto es mucho más fácil». Es un viaje de lo complejo a lo simple y, por tanto, la curva de aprendizaje es mínima.

INVISIBLEMENTE OMNIPRESENTES

Faltan mencionar tres aspectos importantes más de la nueva Modern UI. Tres aspectos omnipresentes en todos lados y, simultáneamente, invisibles. Digo esto porque todo lo dicho hasta recién es parte de Modern UI pero no muestra ni rastros de existencia en el escritorio de Windows 7 tradicional. Pero las tres cosas que mencionaré ahora están presente a lo lago y ancho del sistema. Esa omniprecencia es, en parte, negativa.

La primera nueva característica omnipresente es el nuevo botón Inicio. No importa donde estemos, en la esquina inferior izquierda de la pantalla se encuentra escondida una imagen en miniatura de la nueva pantalla de Inicio. En el mismo lugar que antiguamente se encontraba el botón de inicio, solo que ahora esta escondido. Hay varias formas de hacerlo aparecer. La más simple es, hoy al igual que Windows 95 y sucesores: presionar el botón Windows en el teclado. La segunda en orden de complejidad es chocar con el mouse esa esquina, pues al hacerlo aparece una imagen en miniatura de la pantalla de Inicio done podemos hacer clic. Es muy rápido acostumbrarse a ello pues intuitivamente uno tiende a arrastrar el mouse hacia esa esquina buscando el viejo botón de Windows. ¿Tiempo que lleva aprender esto? Menos de un minuto. Igualmente, llevaría incluso menos tiempo si existiera algún tipo de pequeña imagen que indique que al posarse en esa esquina pasara algo. En la pantalla de Inicio se hace todo y con este botón se llega rápidamente. No importa donde estemos, la poderosa pantalla de inicio esta a un botón o un clic de distancia.

La segunda característica omnipresente es algo más compleja. Si posamos el mouse en la esquina superior izquierda nos aparecerá el último programa que utilizamos y, si arrastramos hacía abajo,  una barra de tareas vertical con imágenes en miniatura de cada aplicación abierta. Es la misma función que la vieja barra de tareas de Windows, sólo que en vez de estar en el borde inferior, ahora esta en el borde izquierda. Lo peor es que para verlas necesitamos si o sí desplazarnos a la esquina superior izquierda y, acto seguido, desplazar el mouse hacía abajo. No basta con tocar el borde izquierdo. Personalmente, esta opción me ha resultado molesta e insuficiente. Digo insuficiente porque si tienes 20 aplicaciones abiertas, por ejemplo, sólo te mostrará las 8 o 9 que se pueden ver en la pantalla. Molesta porque es un procedimiento largo. Quizás no es el fin del mundo. En mi caso particular descubrí que era más rápido y sencillo regresar a la pantalla de Inicio (un botón o clic de distancia) y presionar en el mosaico de la aplicación que me interesaba. Una «mala costumbre» que yo adopte con iOS (su interfaz de «multitarea» es engorrosa) y que en Windows 8 funciona muy bien y es fácil de aprender.

La tercera característica omnipresente es la barra invisible de la derecha. Se la hace aparecer desplazando el mouse a la esquina superior derecha de la pantalla. Allí aparece un botón para buscar (más fácil es regresar a la pantalla de Inicio), un botón para compartir, un botón para configurar y un botón para enviar. Como bien ha destacado Citanic en otras publicaciones, esta barra es muy poderosa. No importa donde estemos desde aquí podremos imprimir lo que estamos haciendo, o enviarlo por mail, o compartirlo en su red social de preferencia. No es necesario lidiar con el menú de impresión que cada aplicación tiene pues aquí es el mismo para todos.

Como adelante un poco, soy un poco crítico de estas características omnipresentes. El problema común que les veo es que son invisibles. Hay que conocer el «truco» de ir a la esquina adecuada para cada caso para poder verlas. Yo preferiría algún tipo de símbolo en cada esquina que le facilite al novato «ver lo invisible». Por ejemplo, en la esquina inferior derecha de Windows 7 había una pequeña barra que nos adelantaba que al hacer clic sobre ella veríamos el escritorio. Es más, en ocasiones uno sin querer termina en la esquina y aparece estas barras, por lo que pueden ser molestas y confusas. Debo adelantar que estos bordes y esquinas sensibles ya existían en OS X con idéntica confusión para los usuarios.

Entiendo las ventajas de ofrecer características omnipresentes que no afecten la limpieza de la aplicación que se esté utilizando. Pero, vuelvo a repetir, me gustaría una indicación visual que facilite visibilizar lo invisible.

CERRANDO APLICACIONES

Hay dos características más a mencionar. La primera es el cierre de aplicaciones. Como mencionaba anteriormente, no parece muy necesario. Parece que Windows 8 y Modern UI hace un manejo de los recursos y la memoria que nos invita a olvidarnos de este tema.

Ahora bien, igual se pueden cerrar las aplicaciones. Es verdad que no existe el viejo botón «cerrar» en la esquina superior izquierda. Tampoco tenemos el aún más antiguo menú Archivo/Salir (aunque el prehistórico ALT-F4 sigue funcionado). Lo que hay que hacer es desplazar el mouse hasta la parte superior de la pantalla. Allí la flecha del mouse se transformará en una pequeña mano. Ahora podemos hacer clic y arrastrar la pantalla hacia abajo. Fin. Arrastrando el dedo de la misma forma (del extremo superior al inferior) se logra el mismo resultado.

PANTALLA DIVIDIDA, OPINIONES DIVIDIDAS

Modern UI no tiene ventanas, pero sí permite dividir la pantalla en dos. Como cada aplicación en realidad ocupa toda la pantalla, incluyendo la pantalla Inicio, entonces el dividir la pantalla en dos permite tener dos aplicaciones simultáneamente. Ni una más. Las dos semi-pantallas no tienen el mismo tamaño. Una de las mismas será mucho más ancha que la otra. La segunda semi-pantalla (que puede quedar del lado izquierdo o derecho de la primera), es más delgada. Cualquier aplicación puede estar en cualquiera de las pantallas y es muy fácil moverlas de un lado a otro.

Recién trataba de describir como cerrar una aplicación. Se puede utilizar el mismo procedimiento, ir hasta arriba del todo de la aplicación para tomar la aplicación, y acto seguido la arrastramos y tiramos… para alguno de los laterales. En el proceso vemos como se divide la pantalla en dos y podemos depositar nuestra aplicación en una de las dos semi-pantallas. Queda la otra semi-pantalla para ubicar allí una segunda aplicación.

Para ello podemos ir a la barra invisible izquierda, la que nos muestra las aplicaciones abiertas, y arrastrar y tirar la que nos guste en la segunda semi-pantalla.

Ambas semi-pantallas están separadas por una barra vertical que se puede arrastrar con el mouse o el dedo hacía la derecha o la izquierda. De este modo podemos hacer que la aplicación en la semi-pantalla más delgada pase a ser más ancha y la otra, en consecuencia, se vuelva más angosta. También nos permite seguir arrastrando el borde hasta simplemente hacerlo desaparecer y, de este modo, nos olvidamos de la pantallas dividas.

La idea es tener, por ejemplo, un documento abierto en la semi-pantalla más ancha y Skype en la semi-pantalla más delgada.

Yo veo un gran potencial en esto pero me resulta insuficiente. Del lado positivo, esta solución termina siendo mucho más simple que el paradigma de ventanas tradicionales. Nuevamente aquí tenemos otra interesante simplificación. Cada semi-pantalla no tiene, ni necesita, barra de título. Tampoco tiene, ni necesita, los botones de minimizar, maximizar, restaurar, etc. Se elimina también los bordes de la ventana necesarios para poder cambiar el tamaño de estas. En el proceso nos olvidamos de las superposiciones de ventanas que confunden a muchas personas.

Conozco varias personas que esta forma de manejar las pantalla le resultará más simple que nunca. Pronto descubriré si mi mamá es una de ellas (siempre utilizo una única aplicación maximizada cada vez).

Si incluso las pantallas divididas le resulta confuso, no importa, puede vivir perfectamente sin ellas.

Como dije, esta metáfora me resulta insuficiente. El primer defecto es que sólo permite dos aplicaciones en simultáneo. No es posible tener una mayor cantidad. Algo que alejará a muchos compradores de grandes monitores.

El segundo defecto es que en cada semi-pantalla puede haber una aplicación diferente. No es posible tener dos versiones de la misma aplicación. No es posible, por ejemplo, tener en la pantalla derecha un documento de Word y en la izquierda otro documento de Word. Algo que yo, por ejemplo, uso mucho.
El tercer defecto es que no permite dos semi-pantallas del mismo tamaño. Necesariamente una de las pantallas será mucho más angosta que las otra. Esto puede complicar la existencia si tenemos, por ejemplo, una hoja de cálculo en una de las semi-pantallas y un documento de Word en la otra.

En pocas palabras, la idea de la pantalla dividida es que tengamos una pantalla principal donde estamos trabajando y disfrutemos de una segunda semi-pantalla a su derecha o izquierda con una aplicación secundaria. Entendiendo por secundaria una tarea no esencial o vital, un extra o accesorio. No esta pensada para trabajar con dos aplicaciones «vitales» simultáneamente.

Aunque en general aplaudo toda la Modern UI, en este tema en particular creo que le falta madurar o, incluso, tienen que seguir reflexionando. Aunque es más simple que las ventanas tradicionales, todavía es algo confuso. Y en el proceso se pierde mucho del poder y flexibilidad del paradigma tradicional de ventanas.

CONCLUSIONES PERSONALES SOBRE MODERN UI

En síntesis, al menos a mí la simplicidad extrema de Modern UI me ha hecho pensar que durante 20 años estuve equivocado utilizando la metáfora de ventanas y escritorios. Resulta ser que existe una forma mucho más simple y rápida de hacer lo mismo. Y digo rápida porque la mayoría de las cosas requieren mucho menos clic del mouse o toces del teclado.

Incluso así creo que las barras invisibles de la izquierda y la derecha necesitan ser un poquito más de trabajo para facilitar aún más su uso.

Pero mi la única excepción es la ventana-dividida. No me termina de convencer. No está listo para remplazar el tradicional paradigma de ventanas.

Tengo algunas críticas adicionales a Modern UI. Al cabo de un rato yo he terminado utilizando la pantalla de Inicio para cambiar entre las aplicaciones. Por tanto, creo que sería interesante que ese gran mosaico que representa a una aplicación muestre una imagen en miniatura en lo que esta sucediendo en la misma. Por ejemplo, el mosaico de Imagen permite ver la última imagen. El mosaico del Escritorio (que permite acceder al escritorio de Windows 7) muestra la imagen de fondo de ese escritorio. Creo que sería interesante algo así para Word, Excel, etc., por ver una imagen del documento o libro de cálculo con el que se esta trabajando.

La segunda crítica es que parece estar pensado para aplicaciones mono-documentos. Antiguamente cada aplicación podía trabajar con un documento a la vez. Luego evolucionaron para incorporar el menú ventanas y poder, a través del mismo, trabajar con dos o más documentos a la vez. La aplicación paso a ser «multi-documento».

Luego vino el proyecto Cairo donde la información, los documentos, pasaría a ser más importante que las aplicaciones con que se hacen. Uno debe poder acceder a un archivo que en su interior tenga hojas de cálculo, por ejemplo, y uno debe poder editarlas sin importar con que aplicación fue creada. Uno también debe poder trabajar con múltiples documentos simultáneamente sin importar con qué aplicación fue hecho cada uno. Aunque Cairo fue cancelado sus ideas se vieron reflejadas en Windows 95 y Office 2.0. En ese tiempo podíamos tener diez ventanas abiertas simultáneamente (dos documentos de Word, un Excel, un mail, un reproductor de música y 5 sitios de Internet, por ejemplo). Y uno pasaba de una ventana a otra según el tipo de información o trabajo que se quería hacer, sin pensar que programa estaba utilizando en cada caso. Sin importar el orden.

Los navegadores de Internet con sus lengüetas rompieron con esto, para bien o para mal. Resucito el menú Ventanas con la forma de lengüetas. Había que estar en el navegador para poder ver todas las páginas web abiertas.

Esto se agrava en Metro UI. En post de la simplicidad aquí se acaban las medias tintas. Se puede tener dos o más aplicaciones abiertas simultáneamente (multitarea) pero se acabó el manejo de multi-documentos manejado por el propio sistema operativo. Un buen ejemplo de ello es Internet Explorer. El mosaico de la pantalla de Inicio nos permite ingresar a la aplicación Internet Explorer, la cual soporta dos o más páginas abiertas a pantalla completa. Es super fácil pasar de una a otra pero no es posible ver dos o más simultáneamente. Tampoco es posible desde la propia pantalla de Inicio ver cuántas páginas Web tenemos abiertas y cambiar rápidamente entre ellas sin tener que volver a ingresar a la aplicación Internet Explorer. Word, por ejemplo, en principio no soporta el cambio rápido entre documentos abiertos que incluye Internet Explorer. Si no fuera que Word sigue siendo una aplicación que corre en una ventana del escritorio tradicional, se hubiera transformado en una aplicación mono-documento.

¿Cómo se resuelve este dilema? Yo no lo sé. Parece que la mayoría de las personas siguen pensando en aplicaciones antes que en documentos, en programas antes que en contenido. Ergo, probablemente la mejor solución es la de Internet Explorer con su super-sencillo sistema para cambiar entre páginas abiertas. Ahora bien, creo que el sistema operativo debiera integrar una característica que incorporé esto y le ahorre el trabajo de rediseño a los programadores. Ya tenemos una barra omnipresente a la derecha y otra a la izquierda ¿no debieran haber tenido algo así para ver las múltiples páginas abiertas por un mismo programa? Internet Explorer muestra el camino, pero sólo se aplica a esa aplicación… y ninguna otra.

MI PAREJA FRENTE A MODERN UI

Mi pareja era mi conejo de india. Ella nunca había oído hablar de Windows 8 y todas sus características. Sólo contaba con una ventaja, ya cuenta con un teléfono con Windows Phone 7.5 por lo que tenía una ligera idea de qué son los mosaicos.

En fin, una vez que termine de instalar y configurar la computadora la llame para que la vea. La senté en la silla y le dije pedí que la explore, que habrá documentos, etc.

Le resulto muy fácil ver el enorme mosaico de Word e iniciar la aplicación.

Una vez allí se encontró con el escritorio de toda la vida por lo que se sintió como en su casa.
El problema fue regresar a la pantalla de Inicio. Podía ver que le confundió no encontrar un poco no encontrar el típico botón de inicio en la esquina inferior izquierda. Su mouse quedo dudoso. Por reflejo envío el mouse hacía esa esquina y no paso nada (no había dado justo en la esquina), lo vuelve a intentar y sigue sin pasar nada (nuevamente, erro a la esquina) pero dicen que a la tercera es la vencida y le apareció la imagen en miniatura de la pantalla de Inicio. Hizo clic y listo.
Eso fue suficiente ya que después de eso no necesito que le vuelva a explicar. Cada vez que quería regresar a la pantalla de Inicio iba a la esquina correspondiente.

Le segundo que hizo es hacer doble clic en los mosaicos, pero descubrió rápidamente que esto no era necesario.

Finalmente, al cabo de unos cinco minutos usaba Windows 8 como siempre. Veía el correo, el calendario, etc. Le parecía genial una pantalla tan grande que permitía mostrar tantas cosas.
Su conclusión fue “todo era más sencillo ahora”.

¡ODIO LAS PANTALLAS TÁCTILES!

Mentira. Yo nunca diría eso, menos aquí. Pero qué mejor forma de llamar su atención sobre el tema del mouse y el teclado.

Por un lado, muchas personas han oído y piensan que Windows 8 está especialmente diseñado para usarse con los dedos. Y aquí estoy con una computadora tradicional con teclado y mouse, sin ninguna posibilidad de usar nada táctil. Es más, muchos han escuchado que Windows 8 está especialmente diseñado para las pequeñas pantallas de las tabletas.

Según estas ideas, Windows 8 sería frustrante e improductivo en una PC de escritorio tradicional con mouse, teclado y una gran pantalla. Lo único a favor eran las declaraciones de Ballmer: «La reimaginación de Windows 8 permite disfrutar de una experiencia sin concesiones».
Pues bien, yo le voy a dar la razón a Ballmer. En los párrafos anteriores habrán leído descripciones que explican como he estado usando Windows 8 con teclado y mouse. Para mí la conclusión es simple. Es el sistema operativo más fácil y rápido de usar con mouse y teclado de todos los que he conocido. Su simplicidad extrema facilita su uso.

Entre las cosas que más me han llamado la atención es que el clic derecho cumple una doble función de seleccionar y mostrar una enorme barra menú e iconos. Si se hace clic derecho en varias cosas (mosaicos, canciones, etc.) quedarán todos seleccionados. Esto es lo más simple que he conocido. Es más simple que arrastrar el mouse para seleccionar. Es más simple que las combinaciones de teclas control y shift, etc.

Otra cosa que me ha llamado la atención es que también es muy fácil navegar por la pantalla de Inicio utilizando el teclado, con las teclas de flecha, la tecla tab, etc. De más esta decir que con simplemente escribir comienza a buscar en el sistema las aplicaciones, documentos, etc. relacionados.
No he encontrado la forma de arrastrar y tirar cosas, unas características que a mí me resulta agradable de usar, pero la verdad que no es necesario. En vez de seguir con la práctica de la metáfora de ventanas y escritorios de ofrecer a los usuarios o más formas de hacer lo mismo, en Windows 8 se han hecho todo lo posible por simplificar todo lo posible. En la mayoría de los casos dejaron sólo una forma de hacer las cosas… la forma más simple. Todas las demás, por más elegantes que fueran, pasan a ser innecesarias y se suprimen.

Una cosa que tiene su particularidad es el zoom. En una pantalla táctil hay que pellizcar con dos dedos para acercarse y alejar. Esto no es posible con el teclado. Por suerte la solución es extremadamente simple, si se presiona la tecla control al mismo tiempo que de mueve la rueda de desplazamiento del mouse se logra el mismo efecto de zoom.

La rueda del mouse tiene así dos funciones importantes. La tradicional de desplazarse hacía arriba y hacía abajo (o de izquierda a derecha en la pantalla de Inicio) y, con ayuda de la tecla control, hacer zoom. Muy rápido y simple.

Otra mejora es que ha desaparecido el doble clic. ¿Para qué? Modern UI no necesita más que un clic para cualquier cosa. Y casi todo esta, como mucho, a un clic de distancia.

Muchos criticaban que al desaparecer el tradicional menú contextual ahora sería necesario hacer con el mouse viajes mucho más largos para hacer clic en el comando deseado. Yo no he notado una diferencia significativa, y realice las pruebas en una gran pantalla de 23″. De hecho, la nueva barra de menú aparece más rápido que el menú contextual y siempre en el mismo lugar por lo que, la verdad, creo que la situación mejora con respecto a lo que era antes. Quizás, y sólo quizás, es más molesto si se utiliza en una notebook con un pequeño touchpad pero, repito, con un mouse tradicional no he notado diferencia digna de mención.

Hasta ahora sólo criticaría dos cosas. La forma más antigua de navegación por los menús es utilizando la tecla ALT junto a una combinación de teclas. En general en Windows las teclas a utilizar aparecen resaltadas de alguna forma para facilitar encontrarlas. Lamentablemente, no he encontrado esto en Modern UI por lo que no es tan fácil saber cuál es la combinación de teclas más práctica para cada caso. Eso no quiere decir que no existan combinaciones de teclas. Por ejemplo, sigue existiendo ALT+TAB y la mayoría de las combinaciones de teclas a la que estamos acostumbrados. Simplemente, Modern UI pierde la oportunidad de mejorar en este aspecto que tanto disfrutan aquellos que no quieren separarse de sus veloces teclados.

La segunda cosa que criticaría es respecto a las barras omnipresentes invisibles. No sólo hay que ir hasta la esquina deseada, sino que acto seguido hay que arrastra el mouse en vertical (para arriba o para abajo) para poder visibilizar esas barras. Esto es algo más engorroso y lento de lo que me gusta. Ya les digo, en mi caso me ha gustado tanto la velocidad y simplicidad de la pantalla de Inicio que simplemente presiono la tecla Windows y regreso allí. Me ha resultado más rápido que ir hasta una de las esquinas del lado izquierdo y arrastrar el mouse en vertical para poder ver la barra de tareas y poder ir y hacer clic en la aplicación que me interesa. Podríamos decir que sigue estando todo a un clic de distancia, pero el viaje es largo.

El clic derecho, además de seleccionar, muestra la barra de menú e iconos contextuales en el fondo. En Internet Explorer además muestra simultáneamente la barra superior con las páginas abiertas ¿no sería interesante que simultáneamente muestre las barras izquierda y derecha? Así, con un solo clic derecho podemos acceder a todos lo que estaba escondido en cada uno de los cuatro bordes de la pantalla.

WINDOWS 7 PLUS

Mucho se ha hablado de abandono de la metáfora de ventanas y escritorios tradicional. Pero la verdad sea dicha, sigue allí tan presente como siempre y a un solo clic de distancia. No esta muy lejos, uno de los mosaicos más grandes permite llegar al escritorio tradicional rápidamente.

El escritorio tradicional es una versión ligeramente mejorada de Winodws 7. Digo ligeramente mejorada porque incorporan algunas pequeñas características que mejoran la experiencia ya soberbia de Windows 7. Se conservan todos los trucos en el manejo de las ventanas, como el arrastrarla arriba para maximizarla, o arrastrarla a una de las esquinas para que ocupe la mitad. Características que hicieron que Windows 7 se transformará en el líder de manejo de ventanas y que aquí continúan presentes.
También tenemos algunas pequeñas mejoras. Se han eliminado las transparencias por lo que esto parece contribuir a mejorar la velocidad e instantaneidad.

Ha regresado una característica que a mí me gusta mucho: el ALT+Tab de Windows Vista. En Windows 95 (creo que antes también) con la combinación de teclas Alt+Tab es posible ver todas las ventanas abiertas (incluso si son varias ventanas de la misma aplicación) y cambiar rápidamente entre ellas. Mejor aún, con ALT GR + TAB el recuadro de ventanas abiertas queda fijo (es decir, no es necesario mantener las tecla ALT permanentemente presionada) por lo que es más fácil desplazarse con las teclas del cursos y seleccionar la ventana deseada.

En Windows Vista esto se mejoro considerablemente al mostrar una imagen en miniatura de cada ventana abierta (recordando mucho al Expose de MacOS X). Y recuerdo que hablo de ventanas, por lo que si había varios documentos de Word abiertos se observa una imagen en miniatura de cada uno. Yo he llegado a tener decenas de documentos de Word, Excel, páginas de internet, etc. abiertas simultáneamente y navegaba entre ellas con este sistema. De hecho, cree accesos directos que me permiten acceder al mismo con el touchpad o un gesto en la pantalla.

Pero con Windows 7 esta característica retrocedió un poco. Pasaron a mostrarse una única imagen en miniatura por cada aplicación abierta, por lo que si se tenían dos o más documentos de Word abiertos sólo se veía la imagen en miniatura del último documento activo. Había que elegir esta aplicación y, luego, ir hasta la barra de tareas para ver las imágenes en miniatura de cada documento abierto y hacer clic en el mismo.

Con Windows 7 Plus (también llamado Windows 8 ) regresa el ALT GR + TAB de Windows Vista. De hecho, esto permite compensar sobradamente dos problemas de Windows 8: que la barra de tareas omnipresente a la izquierda de la pantalla no puede mostrar todas las aplicaciones abiertas, por un lado; y que Modern UI no se lleva tan bien con el manejo de los «multi-documentos» como denuncié hace un rato, por otro lado.

La idea de Windows 7 Plus es mantener la compatibilidad con las aplicaciones heredadas, mientras se espera a que comience a florecer la industria de aplicaciones diseñadas específicamente para Modern UI. Es decir, al igual que paso con la línea de comandos en Windows 95 y sucesores, la idea es sólo utilizarlo excepcionalmente, al solo efecto de poder seguir utilizando los viejos programas. En mi caso, pude instalar Office 2010 y el viejo PageMaker sin problemas. Estoy buscando mi Acrobat 5.0 para poder instalarlo con la tranquilidad de que seguramente también funciona.

De hecho esto se logra sobradamente. Muchos están criticando que hay pocas aplicaciones en la Windows Store pero la realidad es que existe una cantidad increíblemente grande de aplicaciones para Windows que sigue funcionando aquí.

Pero la verdad sea dicha, para tranquilidad de los temerosos de Modern UI, se termina utilizando Windows 7 Plus mucho más tiempo de lo que uno piensa al principio. La razón es muy simple, muchas de las cosas que trae windows 8 no adoptan Modern UI: el panel de control, el explorador de archivos, la calculadora, Paint, Winows Media Player, etc. Casi todas los programas o funciones de Windows 8 siguen siendo muy parecidas a las de Windows 7 y continúan corriendo en el escritorio tradicional.
Y si sumo las aplicaciones heredadas (Office 2010 y PageMaker 7.0) es fácil darse cuenta que hasta ahora casi nunca se utilizan aplicaciones Modern UI.

Esto es la tierra ideal para quienes odian y/o temen a Modern UI. De hecho se regocijarán al descubrir que el nuevo Explorador de Archivos, por ejemplo, es más poderoso que nunca con su nueva interfaz Ribbon. Sin ninguna pisca de Modern UI.

Creo que es una lástima que la mayoría de las aplicaciones de Windows 8 sigan atrapadas a Windows 7 Plus. Creo que sería interesante un Service Pack que traiga versiones para Moden UI de todas estas cosas.

En fin, el escritorio no sólo sigue allí, sino que se sigue utilizando tanto como siempre. El lado positivo es que la curva de aprendizaje para un viejo usuario será casi nula.

APLICACIONES METRO.

Es necesario hacer unas breves reseñas de las pocas y verdaderas aplicaciones Modern UI que he utilizado hasta ahora y vienen junto a Windows 8.

Windows Media Player ha desparecido (aunque sigue como aplicación Windows 7 Plus) y deja su lugar a una aplicación llamada, simplemente, Música. El cambio fue para mejor. Yo arrastre y tire toda mi colección de música en el disco duro eterno en la carpeta Música de la PC y al iniciar la aplicación Música me encontré que todo estaba allí perfectamente ordenado. Mi aplicación de música favorita era iTunes. Siempre me gusto su simplicidad. Yo sólo escucho música y no buscaba otra cosa que una aplicación que facilite mantener el orden y escucharla por cantante, disco, canción, etc. Es algo simple que iTunes siempre hizo bien. Nunca me gusto la forma más compleja de usar Windows Media Player.

Pues bien, para un usuario básico como yo la nueva aplicación Música representa un nuevo paso en la simplicidad extrema y me ha encantado. Necesitaba borrar algunas cansiones y lo único que tuve que hacer fue clic derecho en cada canción, disco y cantante condenado al olvido y, al finalizar, hacia clic en el botón Eliminar en la barra inferior de comandos.

Otra aplicación es la de Imágenes, que funciona exactamente igual de fácil que Música. Un botón permite ver una presentación y con la tecla control y la rueda del mouse es muy fácil hacer zoom.
Ya que estamos, la tercera aplicación es Video con, valga la redundancia, idéntica simplicidad. Además, pude reproducir todos los vídeos MP4 que antes requerían de iTunes. Lamentablemente, existen muchos otros formatos de video incompatibles.

Calendario es otra aplicación increíblemente simple. Y es increíble la sencillez y claridad de un calendario en una gran pantalla. A mi pareja le parecía espectacular, y lo es. Sin distracciones es más fácil mantenerse organizado.

Todo esto sin necesidad de crear una aplicación que «imite» a un producto físico real como es cada vez más común en iOS y OS X. La simplicidad extrema y libre de distracciones que caracteriza a Modern UI contribuye a una curva de aprendizajes mínimas. Y como todas las aplicaciones se ven y comportan igual lo que se aprende en una automáticamente se aplica en el resto. Manteniendo en el proceso una interfaz de usuario consistente.

Fin, eso es todo por ahora.

Por Quique | 1 Comentario | Etiquetas: , | Enlaza esta entrada

Un Comentario

Exteban
Enviado el 12/11/2012 a las 22:27 | Permalink

¡Que pedazo análisis!
Yo al principio estaba de acuerdo contigo en lo referente a la necesidad de unos iconos o «algo» para que los novatos descubrieran los charms, pero luego mirano mi WP7…
WP7 tiene a la derecha una flecha para hacer saber que en esa dirección están todas las aplicaciones.
Pues a partir del segundo día, la flecha es inútil, pues ya lo sabes. El resultado es que mucha gente se queja del espacio desaprovechado.
¿Solución? WP8 carece de ella.
Pienso que con W8 pasará lo mismo. Una vez aprendido, todo será cuesta abajo…

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